Pitágoras nació en la isla griega de Samos y vivió aproximadamente 500 años antes de nuestra era. Visitó Egipto y probablemente Babilonia. Fundó una escuela en Samos y tras la ocupación persa se estableció en Crotone, sur de Italia, donde también fundó la hermandad pitagórica.
A Pitágoras se le considera figura central, a caballo entre el mundo antiguo y el clásico. En la visión antigua del mundo eran los dioses los creadores de la realidad; existía una gran unión con el mundo, con la existencia y el paso del tiempo, con la vida y la muerte. En la visión clásica del mundo hay una implicación personal, moral con los dioses (o Dios). Lo divino se encuentra en el alma. Los fenómenos de la naturaleza se intentan explicar a través del concepto de la causalidad.
La visión actual del mundo se basa en la visión clásica, y con ello, en la filosofía de Pitágoras y los otros filósofos naturales. Éstos siguen siendo en la actualidad la fuente ideal de muchos desarrollos modernos. Esto subraya lo importante que es leer e interpretar las fuentes originales en el contexto adecuado. Los antiguos textos no se deben leer como prosa o culteranismo, sino que se han de leer, comprender e interpretar desde la visión pitagórica del mundo.